jueves, 22 de junio de 2017

¿Necesitan tantos abogados los laboratorios farmacéuticos?

(AZprensa) La carrera de Derecho tiene una nueva salida profesional cada día más solicitada: trabajar en un laboratorio farmacéutico. Al puesto lo llaman “Compliance Officer”, que suena muy bonito, al igual que su traducción al español: “Gobierno Corporativo”. Pero ¿cuál es su misión? Muy sencillo: vigilar que no se cometan delitos y alertar de las consecuencias que los mismos pueden traer; es decir: contratar un “Compliance Officer” significa que no se está muy seguro de la honestidad de los directivos de ese laboratorio, porque si se estuviese seguro, dicho puesto no sería necesario.

El área de Formación de la compañía Farmafórum ya realizó con éxito el año pasado un “Curso Superior de Compliance Officer” y visto lo visto, este año convoca una nueva edición, prueba de que hay demanda. Allí mismo se reconoce que la misión de estos nuevos profesionales es “la prevención de delitos y otras infracciones de los Códigos de buenas prácticas y normativa más relevante”. Si echamos un vistazo al programa del curso, se nos mete el susto en el cuerpo al contemplar qué cosas necesitan estudiar y aplicar en los laboratorios farmacéuticos:
-         Derecho penal.
-         Prevención de delitos.
-         Valoración de riesgos.
-         Aspectos fiscales.
-         Cumplimiento de las normativas.
-         Responsabilidad penal.
-         Implantación Código de Buenas prácticas.

Pero ¿no eran los laboratorios farmacéuticos unas empresas dedicadas a la investigación, desarrollo, fabricación y comercialización de medicamentos para curar enfermedades y mejorar la salud de las personas? A la vista de esto parece ser que ya no, que ahora lo que prima es evitar juicios y multas o cuando menos que las consecuencias de delinquir sean lo más leves posible.

miércoles, 21 de junio de 2017

Una sentencia del Tribunal Europeo de Justicia es... ¡la leche!

(AZprensa) El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dictado una sentencia en la que dictamina que los productos de origen vegetal no pueden comercializarse con denominaciones tales como “leche”, “yogur”, queso”, “mantequilla”, etc., ya que tales denominaciones corresponden en exclusiva al reino animal.

El detonante ha sido la denuncia interpuesta por la asociación alemana que lucha contra la competencia desleal, Verband Sozialer Wettbewerb, contra la compañía TofuTown que comercializa alimentos para vegetarianos y veganos, algunos de los cuales publicita como “mantequilla de tofu”, “queso vegetal”, etc.

Por consiguiente las denominaciones “nata”, “chantilly”, “mantequilla”, “queso” y “yogur” únicamente se pueden aplicar  productos derivados de la leche, la cual es de origen animal. Se acabó, pues, el confundir al consumidor hablándole de cosas como “leche de soja”, etc.

Otra cosa muy distinta es que sigamos viendo en España y en otros países anuncios de este tipo, aunque ahora al menos ya hay sentado un precedente y quienes se anuncien de forma indebida podrían recibir –si alguien los denuncia- una leche... en forma de sentencia judicial.

Barcelona está a 150 millones de Km de Madrid

“¿Qué pasa? ¿Es que no te funciona el GPS?”, te preguntarás al leer el titular de este post. ¿Cómo va a estar tan lejos Barcelona de Madrid? Pues el titular anterior es cierto, esa es la distancia aproximada que hay entre Barcelona y Madrid, claro que no nos referimos a la ciudad catalana, sino a un asteroide que orbita alrededor del Sol en el cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter. Este asteroide llamado Barcelona fue descubierto en 1921 por un catalán (José Comas Solá) y de momento goza de total independencia (por algo es catalán) en la soledad del cinturón de asteroides, tanta soledad que apenas se sabe nada de él, salvo que su inclinación es de 32,8º.

Fuente de información: 

martes, 20 de junio de 2017

La incomprensión es peor que la artritis reumatoide

(AZprensa) Según una encuesta realizada a 5.400 personas con artritis reumatoide y a más de 800 profesionales sanitarios de ocho países (Alemania, Canadá, España, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suecia), el 25 por ciento de quienes padecen esta enfermedad se vieron obligados a dejar su trabajo; sin embargo lo más llamativo es que la causa de tal decisión no vino motivada por las limitaciones propias de la enfermedad sino por “la incomprensión por parte de sus jefes y/o de sus compañeros de trabajo”.

 

De acuerdo con los datos recogidos, más de la mitad de las personas con artritis reumatoide considera que no tienen suficiente flexibilidad en su trabajo y un 40 por ciento se sienten limitados en sus puestos de trabajo a causa de la fatiga y el dolor.
La encuesta profundizó en los aspectos personales de las vidas de los pacientes, donde las actividades cotidianas resultaron ser “uno de los que más preocupa a las personas con artritis reumatoide, ya que cuatro de cada cinco sitúan como uno de sus principales retos el poder completar tareas diarias sin dificultad”. Además, se ha puesto en evidencia cómo al 60 por ciento de las personas afectadas les resulta “muy complicado” realizar ejercicio físico, y que una de cada cuatro afirma tener problemas con las rutinas de aseo personal.

Por otra parte, el 65 por ciento de los encuestados afirmó sentir frustración, así como sentimientos asociados de estrés y ansiedad, “debido precisamente a esta incapacidad de realizar actividades que la población general lleva a cabo sin ninguna dificultad” e incluso el 40 por ciento, reconoció tener problemas de pareja a causa de su enfermedad.

La encuesta ‘RA Matters‘ ha sido promovida por el laboratorio Lilly que la ha presentado en el Congreso Europeo Anual de Reumatología (EULAR). Como ha destacado el portavoz de este laboratorio, Roberto Servi, “la vida con artritis reumatoide no debería comprometernos en absoluto; una persona con artritis reumatoide debería poder controlar esta enfermedad debilitante y no, como ocurre actualmente, ver su vida definida por la enfermedad”, reclamando que “se debe trabajar más para que lo que de verdad les importa a las personas con artritis reumatoide”.