lunes, 18 de septiembre de 2017

¡Nos mudamos!

El autor de este blog tenía varios blogs con diferentes temáticas, aunque todas ellas bajo un personal, diferente y sorprendente punto de vista. Para aquellos que buscan en Internet la sorpresa diaria a través de informaciones y comentarios escritos desde la auténtica libertad que da el no depender de nadie, se han reunificado todos esos blogs en uno solo, “Palabras inefables”. No en vano, su autor, el periodista y comunicador Vicente Fisac, es conocido en la red como "Palabras inefables" o simplemente como "El inefable" ya que "inefable" significa "que no puede ser explicado con palabras"; por lo tanto “Palabras inefables” es un contrasentido, tal como lo es la vida misma.

Por eso, a partir de ahora, este blog traspasa sus informaciones al blog “Palabras inefables” en donde cada día encontrarás algo que te sorprenderá, te informará, te entretendrá y en muchas ocasiones te hará sonreír. Es otra clase de periodismo, es periodismo personal e independiente, es escribir lo que uno quiere sin tener que rendir cuentas a nadie porque nada espera recibir a cambio. “Palabras inefables” es el último entretenimiento periodístico de Vicente Fisac y está al alcance de todo aquél que busque algo diferente porque, no lo olvides: “La verdad sólo es un punto de vista”.

Este es el enlace a “Palabras inefables”:

domingo, 17 de septiembre de 2017

Investigar en antibióticos no interesa

(AZprensa, Editorial) El Instituto Nacional de Estadística (INE) publica el número de muertes que cada año se producen como consecuencia de las resistencias bacterianas, esto es, por la ineficacia de los antibióticos disponibles frente a unas bacterias que se han hecho resistentes a los mismos.

Esta es la evolución del número de muertes registradas en los últimos cinco años, según datos disponibles del INE:
Año
Nº muertes
2011
2.051
2012
2.147
2013
2.188
2014
2.539
2015
2.837

Pero ¿por qué los laboratorios farmacéuticos no investigan más en este campo? Hay una sencilla y triste explicación que pocos medios de comunicación y pocos directivos y políticos son capaces de reconocer. Resulta que cuando después de muchos años de investigación y miles de millones gastados, un laboratorio descubre ¡por fin! un nuevo antibiótico capaz de vencer las resistencias que esas bacterias mostraban hasta el momento, las Autoridades Sanitarias lo guardan como un tesoro, limitando al máximo su utilización para que un mal uso del mismo no haga aparecer nuevas resistencias. Esto da como consecuencia que ese antibiótico se vende muy poco ya que los hospitales prefieren ir utilizando otros ya conocidos y este sólo lo dejan como último recurso en aquellos casos en que no queda más remedio. Por consiguiente esos años y millones gastados en investigación se convierten en un fármaco del que se venderán poquísimas unidades y por consiguiente será imposible recuperar la inversión.

Así las cosas, es lógico que los laboratorios –que no son instituciones públicas ni ONGs, como mucha gente cree, sino que son empresas comerciales- prefieran destinar el dinero de la investigación para descubrir fármacos eficaces para combatir otras enfermedades en donde –si les acompaña el éxito- nadie los dejará arrinconados como ultimísima opción.

Esto es en realidad un círculo vicioso que nadie se atreve a romper: el uso masivo de un antibiótico da como resultado un mal uso del mismo (por parte de pacientes y de médicos); ese mal uso hace que aparezcan resistencias y deje de ser eficaz; las Autoridades Sanitarias limitan al máximo el empleo de cualquier nuevo antibiótico para que no aparezcan resistencias; y así las cosas, los laboratorios no pueden recuperar la inversión y por lo tanto prefieren investigar en otras áreas.

Como siempre sucede, los políticos, los directivos sanitarios y los medios de comunicación criticarán a los laboratorios por no investigar más en este campo y hablarán del número de muertes que se producen; pero no dirán nada de todas las vidas que cada día se salvan gracias a los antibióticos, ni hablarán del enorme esfuerzo que representa para un laboratorio descubrir un nuevo antibiótico, ni dirán que son ellos quienes se oponen a que un nuevo antibiótico se emplee de forma más generalizada.

Y como siempre, los laboratorios farmacéuticos agacharán la cabeza y callarán, sin gritar a los cuatro vientos esas verdades que acabamos de enumerar.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Continentes bajo el mar

(AZprensa) Como el tiempo de la Tierra se mide en millones de años, las variaciones en milímetros al año que experimenta la corteza terrestre, o el nivel del mar, etc., nos resultan imperceptibles, pero el estudio geológico nos permite ir desvelando muchos secretos del pasado. Así se ha descubierto un antiguo continente del que Nueva Zelanda y Nueva Caledonia serían sus cumbres más altas, estando todo lo demás por debajo del nivel del mar.

A este continente se le ha llamado Zelandia, Zealandia o Tasmantis, y tenía en sus tiempos de esplendor una superficie de 4,9 millones de Km2., el equivalente a dos tercios de la superficie actual de Australia. El 94 por ciento de su superficie está ahora bajo el mar pero manteniéndose en un único bloque sin fracturar; dicho bloque continental se desgajó de Australia hace unos 80 millones de años.

Pero este no es el único caso. También bajo la isla Mauricio existe otra masa continental que se hundió hace 200 millones de años.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Inventa una botella de agua que se evapora cuando está vacía

(AZprensa) Ari Jonsson, un estudiante islandés de diseño, ha creado una botella de agua que tan pronto se queda vacía comienza literalmente a evaporarse, eliminando así ese grave problema que supone la contaminación por plástico. Su invento se presentó este fin de semana en Reykjavik durante la conferencia TEDx celebrada en esta ciudad.

La botella está hecha de agua y agar, una sustancia extraída de las algas rojas y que contiene más de un 90 por ciento de agua. Mientras está llena de agua mantiene el aspecto y propiedades que se exigen a cualquier botella de plástico pero al quedarse vacía, la botella se evapora hasta desaparecer por completo al cabo de unos pocos días.

Para comprender la dimensión del problema que constituyen los residuos de plástico, baste saber que el plástico de una simple botella de agua tarda en degradarse entre 100 y 700 años y que menos de la mitad de todas las que se fabrican llegan a entrar después en los procesos de reciclado.

Pero aún hay más. La mayoría de botellas de plástico están fabricadas con polietileno (PET), un plástico derivado del petróleo que, como se sabe, es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero las que no están hechas de PET lo están del denominado “plástico biológico”, un producto derivado de vegetales como el maíz o la remolacha, para cuyo cultivo se utiliza una gran cantidad de agua y unas tierras que podrían destinarse a la producción de alimentos. Y todo esto, sin olvidar el transporte, con el consiguiente gasto de gasolina y su correspondiente contaminación.

Y es que muy pocos saben que según ha demostrado el Pacific Institute de Estados Unidos, para fabricar una simple botella de plástico se consume tres veces el volumen de agua de su contenido.

Así no es de extrañar que en muchas ciudades y lugares públicos (como, por ejemplo, en 14 Parques Nacionales de Estados Unidos, Universidades o ciudades como San Francisco) esté prohibida la venta de agua embotellada en envases de plástico.

Por eso el descubrimiento de este joven estudiante supone una gran esperanza para el futuro de la humanidad.