sábado, 28 de abril de 2018

La importancia de actualizar el logotipo


(AZprensa) La imagen de una compañía, todo lo que es y representa, nos llega de forma instantánea gracias a su logotipo; pero los tiempos y las modas cambian, por lo que se hace necesaria –de vez en cuando- una remodelación. En este sentido, uno de los logotipos más emblemáticos del mundo, como el de la farmacéutica Bayer, también se ha vuelto a actualizar. La diferencia está en los detalles: han desaparecido el degradado en los colores del círculo, lo que proporciona una definición más clara a las líneas. Esto hace que resulte ideal para su uso en un amplio abanico de medios digitales.

Como se puede apreciar, desde que se sustituyeron los rebuscados escudos por la simple cruz formada por la palabra Bayer, los cambios nunca han sido demasiado importantes. En 1929 las letras, antes inclinadas, se enderezaron; en 1989 se añadieron dos líneas azul y verde; y en 2002 esos colores se incorporaron al círculo de la cruz.

El logotipo no sólo está presente en sus medicamentos, papelería, presencia en Internet, etc. Sino que también a lo largo y ancho del planeta, las cruces de Bayer iluminan el cielo nocturno en 47 países. La cruz de Shanghái, por ejemplo, tiene 11 metros de diámetro. Pero en la fábrica de Bayer en Leverkusen luce la más grande de todas, con un diámetro de 51 metros, un peso de 300 toneladas y un total de 1712 lámparas.

Esta es la historia del logotipo de Bayer

La cruz de Bayer se inscribió oficialmente en el registro de marcas de la Oficina Imperial de Patentes alemana hace 114 años, el 6 de enero de 1904, con el número de serie 65777 y la referencia F 4777. A estas alturas ya no es posible determinar con certeza su autor.

En los archivos de la empresa figuran dos relatos diferentes sobre el origen del logotipo. Según el primero, fue creado por Hans Schneider, un empleado del departamento de investigación de Elberfeld. De acuerdo con el segundo, lo diseñó un tal Dr. Schweizer, empleado de la filial de Nueva York. A finales del siglo XIX, su trabajo consistía en impresionar a los médicos estadounidenses con los productos alemanes. Como a los angloparlantes les resultaba difícil el larguísimo nombre oficial de la empresa —«Farbenfabriken vormals Friedr. Bayer & Co., Elberfeld»—, Schweizer creó un atractivo sello de empresa con la cruz que se haría famosa. Inicialmente la usó como membrete para las cartas y, más adelante, en impresos y folletos.

Este logotipo sustituyó al original de Bayer, que mostraba un león de Berg de dos colas, el animal heráldico de la región cuna de la compañía. El logotipo de la cruz fue evolucionando y conquistó el mundo. Hoy en día está indisolublemente unido al grupo Bayer, gracias sobre todo a una ingeniosa idea de marketing: A partir de 1910, los comprimidos llevaban la marca grabada con el logo para protegerlos de falsificaciones. Para los consumidores, esto hizo de la cruz de Bayer una garantía de calidad.

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